Todos dicen Cantabria

Si la naturaleza tuviera apellido sería Cantabria.

Cantabria supone un viaje al inicio de todas las cosas: desde una naturaleza exuberante donde podríamos recomenzar, hasta las primeras señas artísticas de la humanidad a través de las pinturas rupestres de la Cueva de Altamira o los ecos fósiles de la Costa Quebrada.

 

Atrapada entre los Picos de Europa y el icónico mar Cantábrico, esta tierra supone un tapiz de pueblos con encanto, paisajes épicos y tantos lugares donde perder la noción de espacio y tiempo.

 

Especialmente, cuando nos dejamos llevar por los susurros de sus costas de cuento, el sonido de las olas y un entorno que invita a ser descubierto a través de nuevos enfoques sostenibles.

Acantilados y rutas del Geoparque Mundial de Costa Quebrada

La Costa Quebrada es uno de los tramos litorales más bellos de toda Cantabria y perfecto escenario donde fomentar el turismo sostenible a través de diversas rutas y experiencias. El Geoparque Mundial de Costa Quebrada se extiende entre la Península de la Magdalena (Santander) hasta la Playa de Cuchía (Miengo) y despliega una paleta de formaciones fósiles surgidas hace más de 125 millones de años. Una vuelta a los orígenes en forma de diversas rutas costeras que te permiten abrazar iconos como los Urros de Liencres, grandes rocas salpicadas en el mar; o playas como Somocuevas, colmada de azules y verdes hipnóticos.

Surf y oleaje en sus playas

No es ningún secreto que Cantabria es el paraíso del surf, especialmente cuando hablamos de algunas de las olas más altas de España jamás registradas – el evento de surf extremo “La Vaca Gigante”, bien lo sabe  . La mejor excusa para abrazar los vientos offshore en iconos como la Playa de Somo, una de las favoritas de los surfistas en forma de arenal dorado; las aventuras entre acantilados en la Playa de Langre, los contrastes de la Playa de Berria, en Santoña; o la Playa de Liencres, enclavada en un conjunto de dunas que supone la perfecta combinación entre mar y naturaleza.

Senderos y Vías Verdes

En Cantabria existen hasta seis itinerarios englobados bajo el paraguas de “Vías Verdes”: Vía Verde del Pas, Vía Verde del Besaya, Vía Verde Castro Allen, Vía Verde Castro – Traslaviña, Vía Verde del Piquillo y Vía Verde de Dícido. La mayoría se tratan de antiguas infraestructuras ferroviarias que han sido reconvertidas en itinerarios cicloturistas y senderistas que permiten abrazar la belleza casi infinita de tantos paisajes diversos dibujados entre la montaña y el mar.

La belleza salvaje de los Picos de Europa

Uno de los parques nacionales más visitados de España se extiende a lo largo de 67.000 hectáreas donde una gastronomía exquisita, cumbres de infarto y miradores épicos conforman un paraíso natural para los sentidos. Desde las vistas del Desfiladero de la Hermida, el más extenso de todo el país; hasta el imperdible teleférico de Fuente Dé que invita a tocar las nubes tras visitar el pueblo de la Villa de Potes y la Comarca de Liébana, los Picos de Europa suponen invitan a vivir una aventura  inolvidable.

Moverse en e-bike por el parque de Cabárceno

Cantabria nunca deja de reinventarse, especialmente cuando hablamos de su alma sostenible, y uno de los grandes hitos consiste en recorrer el popular Parque de Cabárceno en e-bike. Con más de 100 especies animales en semilibertad procedentes de los cinco continentes, Cabárceno propone ser descubierto a través de diversas rutas en bicicleta eléctrica pensadas para mayores de 9 años y que permiten sumergirse de una forma diferente en los diversos centros de conservación del parque.

 

Entre rutas que te dejan sin aliento, playas que parecen sacadas de un sueño y paisajes que hacen que se te olvide mirar el móvil, Cantabria no solo se vive… ¡se saborea! Y es que, cuanto más la conoces, más claro lo tienes: Cantabria apetece.

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